Estas son las dudas que más se repiten cuando alguien nos escribe desde A Coruña o desde la comarca para hablar de un proyecto. Las respuestas son directas, sin letra pequeña.
¿Cuánto tarda en arrancar una reforma integral?
Entre la primera visita y el inicio de obra suelen pasar varias semanas: medición, propuesta, ajustes de distribución y, si toca, licencia municipal. En pisos del centro de A Coruña la tramitación puede alargarse más que en viviendas unifamiliares, así que conviene no dejar el diseño para el último momento.
¿Cómo se organiza el presupuesto de una obra?
Separamos partidas por capítulos: demolición, albañilería, instalaciones, aislamiento y acabados. Así se ve qué se puede ajustar si hay que recortar. Reservamos una partida para imprevistos porque en edificios antiguos aparecen sorpresas al abrir tabiques o al revisar bajantes.
¿Se puede trabajar con la vivienda habitada?
Depende del alcance. En reformas parciales de cocina o baño es posible por fases, con protección de zonas y control del polvo. En reformas integrales con cambio de instalaciones es más realista plantear un traslado temporal para no alargar plazos ni encarecer la ejecución.
¿Cómo se trata la humedad en pisos y bajos?
Primero identificamos el origen: condensación, filtración o capilaridad. No es lo mismo aislar un dormitorio frío que impermeabilizar un muro enterrado. En viviendas cerca de la ría combinamos ventilación mecánica con aislamiento continuo para evitar que el moho vuelva cada invierno.
¿Qué materiales aguantan mejor el salitre?
En terrazas y fachadas expuestas priorizamos pavimentos antideslizantes de baja absorción, carpintería con rotura de puente térmico y herrajes tratados. Los morteros y pinturas transpirables funcionan mejor que los sellados rígidos, que acaban agrietándose con los ciclos de humedad y secado.
¿Cómo se gestionan los cambios durante la obra?
Los cambios se documentan por escrito con su impacto en plazo y presupuesto antes de ejecutarlos. No improvisamos sobre la marcha: si aparece una modificación, se valora, se aprueba y se incorpora al planning. Así se evitan discusiones al final y el cierre de obra es más ordenado.